¿Es tu caso?
Fuente:
Artículo extraído del libro de McKEITH, Gillian: (2005)"Eres lo que comes". Traducción de Eva María Robledillo Carro. Barcelona: editorial Planeta páginas 118 a 119.
- Dieta rica en alimentos elaborados, azucarados o ambos.
- Alergias o sensibilidad a alimentos.
- Empastes dentales de amalgama.
- Familiares cercanos con enfermedad degenerativa.
- Exposición diaria a una atmósfera de mala calidad.
- Sensación muy frecuente de cansancio o indisposición.
- Frecuentes resfriados o gripe.
- Transtornos gastrointestinales.
- Falta de ejercicio físico.
- Menos de ocho horas de sueño por noche o insomnio.
- Residencia en una gran ciudad o en su periferia o en una calle principal muy transitada.
- Vivir cerca de postes de electricidad, de antenas de telefonía móvil o de una central nuclear.
- Vivir en constante estrés.
- Infecciones recurrentes por levaduras o aftas.
- Consumo habitual de agua del grifo o bebidas con gas.
- Signos de envejecimiento prematuro.
- Consumo frecuente de tabaco o alcohol, o ambos.
- Marcas de dientes o extremos ondeados en los laterales de la lengua.
- Uso diario de ordenador o teléfono móvil.
- Uso regular de horno microondas.
A más respuestas afirmativas, más deteriorado es posible que esté tu sistema inmunológico.
Fuente:
Artículo extraído del libro de McKEITH, Gillian: (2005)"Eres lo que comes". Traducción de Eva María Robledillo Carro. Barcelona: editorial Planeta páginas 118 a 119.
No hay comentarios:
Publicar un comentario